Proyecto: Nocicepción

De la nocicepción al arte tangible

Cuando comencé mi serie escultopictórica inspirada en la nocicepción, supe que no quería solo plasmar el dolor, sino darle forma a la percepción que lo acompaña. Todo empieza con una pregunta: ¿cómo se siente el dolor antes de tener un nombre?

A partir de esa duda, dibujé bocetos en papel, busqué materiales que pudieran reflejar esa tensión entre la rigidez del metal y la suavidad de la pintura, y la resistencia-peso del yeso blanco y cada etapa fue un diálogo. Así, paso a paso, la idea se fue materializando. 



Ahora, cada obra no solo es un objeto; es un momento capturado, una exploración de la sensibilidad que todos, en algún nivel, conocemos.


El proceso creativo: cuando el dolor se convierte en materia

En 2007 escribí el proyecto "Nocicepción corporal esculto-pictórica" como parte de una propuesta para el Programa de             Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (Pecda) e Instituto Tamaulipeco para la Cultura y el Arte (ITCA_2007), en la edición "Jóvenes creadores" en artes plásticas y visuales. Más que un documento técnico, representó el inicio de una investigación personal sobre la posibilidad de transformar la experiencia del dolor en un lenguaje plástico.



La idea surgió de una pregunta sencilla y, al mismo tiempo, compleja: ¿es posible representar visualmente un síntoma que solo puede sentir quien lo padece?


    Mi respuesta fue buscar un puente entre la experiencia corporal y la creación artística. El proyecto planteaba interpretar los síntomas del dolor del tejido óseo para traducirlos en esculto-pinturas, integrando pintura, relieve y volumen en una misma pieza.




La estructura del proyecto

El proyecto se desarrolló sobre cuatro ejes fundamentales:

  • Antecedente: comprender el dolor como una experiencia humana que normalmente se describe con palabras, pero que también puede representarse mediante formas, texturas y volúmenes.
  • Justificación: convertir los síntomas del dolor en elementos estéticos capaces de comunicar una experiencia física y emocional desde otra perspectiva.
  • Desarrollo: emplear materiales como yeso, alambre, pintura y hueso para construir una serie de ocho esculto-pinturas que combinaran lo abstracto y lo figurativo.
  • Objetivos: producir la serie completa, realizar una exposición individual y documentar el proceso creativo como parte del aprendizaje artístico.

  Del proyecto a la obra

    Cada pieza comenzó como una idea escrita. Después llegaron los bocetos, la construcción de bastidores, el modelado del yeso, la incorporación de estructuras metálicas y, finalmente, la pintura. Cada etapa modificaba la siguiente, de modo que el proceso creativo permanecía abierto hasta el último momento.


    Comprendí que crear no consiste únicamente en ejecutar una idea, sino en permitir que los materiales dialoguen con ella. El yeso, el alambre y la pintura terminaron proponiendo soluciones que no existían en el proyecto original.

    Con el paso del tiempo he entendido que aquel documento de 2007 no fue solamente un plan de trabajo. Fue el primer mapa conceptual de una investigación artística que continúa evolucionando. Muchas de las preguntas planteadas entonces siguen acompañando mi producción actual, recordándome que el proceso creativo nunca concluye; simplemente encuentra nuevas formas de manifestarse.





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