DESPUES DE MORIR 3


  CAPÍTULO 3

No morir en el olvido.


De los tres planteamientos, éste es más complicado. Está repleto de ideas para no fallar en el intento. Cada vez que lo pienso se pone complejo, nadie querría que esto pasara así pero hay posibilidades irrefutables como la vida misma.


“Ser olvidado es algo que me aterra; dejar el mundo atrás sin dar respuestas a otras es como para deambular como fantasma después de enfriarme, finito. De algún modo que aún no hemos resuelto, me quedaría estancado sin cruzar por completo el umbral. Hallaría pretextos indefinidos para errar entre los vivos con el afán de acompañarlos para siempre”. 


Me he dicho a mí mismo durante años desde que descubrí está inquietud, que haría lo necesario para ser recordado y visitarlos en una bocanada de aire, al soplar del viento, al acercarse el invierno, al ser nombrado en labios de quién quiera hablar conmigo. Me haría presente como holograma tecnológico, como aquellas que he visto en el cine de ciencia ficción. Tumbaría libros de la pared; me ocuparía que caigan abiertos en las manos vacías señalando el texto apropiado para decirles que estoy con ellos.


¿Cómo saber si podré conservar recuerdos que me ayuden a no perderme? Me imagino una entidad plena de memorias y estrategias para andar por ahí o por allá dando rienda suelta a mis interminables curiosidades.


Dejaré tarea a los que me sobrevivan, claro, mientras puedan -sonrío-. Ellos podrán crear actividades para recordarme cada que piensen en mi…-pensativo-.


La huella en el camino. Ahora, es una inyección mental con destino a lo más profundo del pensamiento. Me abruma pensar que en unas décadas después de morir ya nadie quiera nombrarme. Pero, las cosas no son sencillas de cambiar sin adquirir un método parea evitarlo. ¿Es posible lograrlo?, …¿cómo dejo huella?, ¿Inmortalidad por un cúmulo de buenas acciones para estar en la memoria por mucho tiempo?, ¿cómo?…

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