DESPUES DE MORIR 2
CAPÍTULO 2
No morir porque un gran público así lo quiso.
En esta idea tan terrible de partir como quién fuese clavado a la cruz o quemado en la hoguera en épocas de la inquisición, es tremenda. Nadie excepto el pescador de hombres lo admite sin rencores. Tendría que portarme muy mal como para que el publico grite: -Mátenlo, desháganse de él!, …se lo merece!, …Tanto odio así sería mejor no nacer.
Algunos meritoriamente abandonarán sus cuerpos de esa manera. No soy juez ni verdugo, pero hay muchos que fueron presas, mártires, resultado de odio o indiferencia por parte otro más odiado que el mismo abismo. Víctimas del lugar o tiempo equivocado. Nómbralo como quieras. El punto es claro, conduce con mucha cautela sobre el camino de la vida y el respeto.
Grandes pensadores advierten esto como premisa de portarse a la altura de la dignidad.
También es sabido de la otra parte de la moneda de esta idea. La historia del hombre sobre la tierra nos ha dado personajes innombrables por sembrar odio y todo lo opuesto de forma general al amor.
No hay que herir o matar a alguien para que un publico te sentencie a la ahorca, a veces sólo basta con sembrar discordia entro otros, o peor aún formar parte el concepto de: “bala de cañón” o “daño colateral”.
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