DESPUES DE MORIR 1


  CAPÍTULO 1

No morir deshonrosamente.

Éste primer planteamiento es importante. Al ser premisa dejar este plano pienso en algo decoroso. El público no tiene idea de como abandonas y te vas. Poco a poco se entera de los motivos escenográficos y las circunstancias de la muerte. Si no hay una clara explicación se formulan especulaciones. Siguen patrones de incredulidad o inventan historias sobre ti.


Hay quien al morir deja rastros inverosímiles; huellas de su andar por el modo en que conducían sus vidas revelando un historial para escribir un gran cuento. Otros, presos de las circunstancias inesperadas sembraron misterio dejando la cosecha de relatos absurdos, como quien al bañarse resbala y en segundos queda sin vida en una posición corporal increíble de justificar.


Hubo una temporada de mi historial de trabajo  por ahí del 2003-2005, cuando trabajé para un medio de telecomunicaciones y medios impresos noticieros de la región, es decir, para un Periódico-Diario, donde parte de mis labores era estar en contacto con el registro fotográfico de los reporteros y camarógrafos que me hacían llegar sus fotos e imágenes al área de escaner y foto revelado. Ahí, miraba ciento de ellas en mi ordenador. La temática era variada y relacionada con lo que fuera noticia. Llegaban imágenes fuertes sobre accidentes y decesos. Veía con madurez y temple muchas de ellas. A lo largo de esos años aprendí el lenguaje de la comunicación a través de la lente de un fotográfo. Respeté y vi con otros ojos el tema de la mortandad. 

Los finados podían ser personas de todas las  edades, modos, maneras, situaciones. Gran variedad de casos de: ahogados, asfixiados, golpeados, por vejez, salud o violencia. Tengo un banco de imágenes mentales que no he olvidado. Algunos eran hallados en condiciones adversas y deshonrados. Me hacía muchas preguntas y otras podíamos debatir entre compañeros, el caso era que se estacionaron en mis recuerdos. En ocasiones podían ser el pretexto visual y artístico para crear arte porque eso me movía, por el modo dramático y casi fantástico en que eran hallados y aún así era un escenario indecoroso en el mayor de los casos.  


En la historia o relatos de personas que hicieron la petición de: “elegir cómo morir”, la mayoría desea sin dolor, acostados en sus camas de muerte natural y súbita, con una fantasiosa sonrisa de oreja a oreja. Claro está que nadie quiere sufrir así, ni yo.

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