Un lugar sin ventanas III

El recuerdo puede más que el rencor.

Nos aman y otros no. No hay historias sin drama, es necesaria para sentir.

Hay panoramas en cada paisaje del que nos apropiamos y para sentirlos necesitamos una ventana donde mirar. 

Si es para eso, también funciona en doble sentido: Otros nos ven.

Miramos y nos miran. 

Cuando esta aseveración se practica y el canal es amar, tenemos un camino de ida y vuelta; 

hay dos sentidos de pertenencia: amar y ser amados.


 


    Aun me parece ambiguo porque que ambas acciones puedan que ocurran al mismo tiempo y derrochemos amor por todo él camino con esta idea. El punto es cada vez más próximo cuando hemos planteado los detalles. Veamos, si una acción como odiar  a alguien lleva un sentido de propiciar odio también la recibiremos. Ahora algo diferente, si no regalo odio, ¿porqué soy odiado?, entonces el extremo receptor se empeñado en recibir el culatazo de desprecio, a menos que el emisor se niegue a contribuir con este modelo destructivo. “Agua que no haz de beber, déjala correr”, aún seguiría enganchado con discutirlo e iniciaría la semilla del dolor; después germinaría el rencor, y finalmente florecerá arraigadamente los malos recuerdos.


Hablemos sobre los que nos quieren y los que no. 

Cuando amas de verdad parece un lema trillado, “Cuándo amas…con la verdad” suena diferente: un acomodo sintáctico.

En cuanto a los rencores, no puedes acomodarlos ni re-acomodarlos. Tal vez se van ajustando aunque también se hacen  compactos conforme los olvidas.


    Se abrió una ventana indeseada. Me permitió ver en un sólo sentido y con mucha fuerza el odio de una persona cercana. No era, no fué, y a partir de ahí, no será de mi incumvencia corresponder a su mensaje de desprecio, no tuve la intensión de abrir ese canal, ni siquiera de mirar por esa ventana, pero como mencioné anteriormente: “recibiría el culatazo” por forzar la ventana que nadie deseaba abrir. 


    Su panorama del otro lado fue un espejo construido con fantasías para compartirlas con alguien que si me ama y que no estuvo dispuesta a cometer traiciones en mi contra. También mencioné la viceversa del rebote; del doble sentido en el que viajan los escenarios dentro de este paisaje de desaire, así que se inició rencor, falta de perdón, y un poco de odio, que al final odio es odio, no hay minucias.


    A lo largo del crecimiento y desarrollo del entendimiento social de la humanidad esto no es nuevo, se encuentran en los hechos hasta ahora. Hay textos, audios, cine, arte, etc., que nos muestra el panorama; y es que no pretendo formar mi propio sentido de rencor contra alguien sin fundamentos. La reflexión de estos momentos son presente y pasado; están vigentes porque el canal en mi ventana de ida y vuelta está abierta.

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