De la gravedad de las cosas, al peso de las desciciones.

Dibujo sobre "paleta" de mesa-banco escolar: "El mapa de geografía".

Un vaso desechable de escasos gramos pueden ser tu peor pesadilla cuando los manipulas por qué pesan muy poco y la fuerza y velocidad de tus manos altera su función provocando un accidente inesperado. Desde luego hay que tomar en cuenta el diseño  ergonomico de la pieza, sus posibles fallas y la habilidad de tus manos. Pienso: ¡Éste objeto carece de peso, si no fuese así, facilitaría las cosas!, …acomodarlo, parar, lavarlo, etc. Hay quien me ha explicado el propósito de su creación; que son mis movimientos torpes los que hacen difícil aceptar mis errores. ¡Hay un gran problema!, dificultades para avanzar, obstáculos para ser feliz con lo que hacemos mal, entonces aparece la gravedad de las cosas. Hace falta  gravedad; fuerzas de atracción física que se observables en la materia, por tanto, nada es fácil si un poco de error, sin un poco de dificultad. Fuerzas que se opongan o desde mi opinión, fuerzas que saboteen mis acciones.


La gravedad de la materia es  un factor importante para que funcionen las cosas con verdad absoluta. Así es, no hay bien que por mal no venga, y eso es una verdad irrefutable aplicada, inclusive de la física. Por ejemplo: …un globo de látex inflado, entretiene a los niños siendo lanzado de un lado para otro evitando que toque el suelo hasta que desafortunadamente para los infantes revienta. Los momentos están claramente establecidos para divertirse y olvidarse que puede ser muy corto si este no sirviera más, pero que tal si naturalmente le agregamos otros factores que agraven la situación: una pequeña ráfaga de viento que cambie de dirección y haga perder al globo, o que tal un “niño malcriado” pasa y lo revienta, -¡pum! Y se acabó. El hecho de que los objetos que nos rodean están gobernados por sus características físicas, aunado a ello que algunos están diseñados específicamente para algo en particular pero, “nos hace la vida de cuadritos”, que decirles, somos nosotros los que tomamos las decisiones, y eso pesa.


Existen situaciones que pasarán de comunes a extraordinarias cuando algo sale mal. Estamos haciendo elecciones sobre las cosas, los momentos, etc., y aparecen los retos; aumentan las posibilidades de enfrentar obstáculos y decidir si querremos, podremos o si nos importan o no, ya es caso de cada uno. Creo que hay curiosidad con mucha gravedad de asunto para abordarlo con positivismo e intentar resolverlo antes de que aumenten sus posibilidades.

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