Memoria e imaginación (Ensayo)
Ser o estar feliz es recordarlo constantemente. Esta es una frase que escucho constantemente con los años y que por mucho que lo intento no consigo olvidar. Echar la vista atrás es una tentación imposible de resistir. Idealizar el presente sin un precedente es por evidencia consecuencia. Pensar que ya nada será como fue o mejor, ¿cómo pudo haber sido?, es la más triste de nuestras derrotas.
La memoria nos permite almacenar recuerdos. La memoria es el disco duro donde guardamos imágenes, acontecimientos, ideas y sentimientos. La diferencia con nuestros prácticos ordenadores es que la memoria humana deforma todo lo que guarda con el paso del tiempo. Nunca podemos acceder a la fuente original y por ello nos contentamos con recrear el recuerdo que duerme codificado en la oscura cárcel de nuestra mente. En realidad recordamos que tenemos un recuerdo guardado. El proceso de hacerlo consciente de nuevo pasa por el proceso de la descodificación. El hecho es que en ese proceso siempre mezclamos recuerdos con ficción y nuestra vida pasada, vista desde el momento presente, ya no es vida propiamente dicha sino una autobiografía novelada que, dicho sea de paso, es la única forma de autobiografía posible.
La memoria guarda y la imaginación crea. Su mezcla da como resultado un pasado ineludiblemente diferente al que realmente vivimos y sentimos. Incluso en el caso en que pudiéramos acceder a las entrañas de nuestro disco duro, una imagen allí guardada sería vista diferentemente con los ojos de ahora. Un objeto contemplado en diferentes momentos del tiempo es dos objetos diferentes. El recuerdo se alimenta de la imaginación y transforma la objetividad de un hecho en la creación de otro que tiende a adaptarse al momento en que lo hacemos consciente. Utilizamos la imaginación para perdernos en remotos lugares dormidos en nuestra memoria. Su misión verdadera no es esa sino la de crear, la de hacer realidad las cosas que imaginamos. La imaginación mal empleada nos genera pérdida si no construimos. La memoria es buena para no olvidar lo aprendido pero no para hacer de ella nuestra residencia. Perdernos por las veredas de la memoria equivale a no crear absolutamente nada y la vida es creación no memoria. Memoria y aprendizaje. Imaginación y creación.
Comentarios