¿Y si no puedo pintar más?
¿Y si no puedo pintar más?
Pintar se ha vuelto una actividad intermitente como una flama de vela a punto de extinguirse. He buscado un propósito en mis creaciones pero de igual manera, la pequeña flama se encuentra a merced y sin oxigeno para combustión, también lo están mis ganas de pintar.
Han existido pretextos que se han transformado en incertidumbre con esto de pintar. Las he convertido en perfectas excusas para abandonar esta actividad y distintos han sido los ángulos en que muchas veces me dieran satisfacción.
Ahora busco entre mis registros digitales de cada obra almacenada en mi computadora esperando que alguna de ellas me exija ser publicada en las redes sociales. Pareciera que tomaran vida, desearan tomar el control de mis decisiones y armar un motín en mi contra, pero sigo siendo yo. ¿Es acaso una trampa?, ¿Será que estoy bloqueado y por qué?…
Me repito la frase: “Si quieres que llegue la inspiración, ésta deberá hallarte trabajando”…—me imagino a Don Pablo Picasso dando de revolcadas en su tumba—.
Hasta ahora sólo he producido ejercicios de pequeño formato para enseñar algún truco o habilidad a mis alumnos. Este es el caso la “mujer pigmentada”: acrílico sobre Bond, ejecutada al estilo posimpresionista.
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