Ave Shock-schock

 Ave de mi abuela. Muchos, seguro que tienen algún consejo de la abuela que compartir, [yo], …está de aquí.

Ellas suelen dejarnos enseñanzas durante sus vidas. Algunas nos dieron consejos, regaños o regalos que son imborrables, por algo las recordamos.

Estaría encantado por tener una frase importante de ella para recordar pero, mi abuela no era letrada; sabía medio leer, escribir y medio hablar castellano, así que solía hacerlo en dialecto Huasteco todo el tiempo. No era de las que daban pellizcos en las mejillas, y desde luego que “no tenía llaves ni ropero”, pero había algo común en ella; tejía, bordaba y coleccionaba pequeños objetos insignificantes para los demás, excepto para ella; con valores sentimentales y otros verdaderamente artesanales; habilidades heredadas de mis bisabuelos.


Mi abuela solía imitar a las aves que alcanzaba a mirar en el jardín o cualquier paraje a su alrededor. Pienso que, siendo una “abuela étnica” originaria de Tantoyuca, Veracruz., … “de rancho”,  como las personas de ciudad suelen decir coloquialmente, atendía afanosamente imitar sonidos de la naturaleza, así que cabe mencionar una de ellas: “El ave: shock-shock”, decía- una pieza ensamblada con retazos de telas de diferentes texturas y otras piezas peculiares como la tenaza o garra de un crustáceo. Ella me dejó esta pieza antes de morir. No le puso nombre, no dejó nota alguna sobre esta propiedad, pero me la adjudico con mucho cariño, pues mientras se quebraba la cabeza para darle forma, le conseguí un botón en forma de ojo que hallé un día en el suelo, así que puedo decir que colaboré. Pensaba servir un viejo botón de camisa pero me pareció apropiado el que le regalé. Le pregunté que si podría prestármelo para conservar una imagen y así fue. Ella partió (q.e.p.d), y yo conservé un hermoso recuerdo.

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